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Registrado: 05 Feb 2008 Mensajes: 1217 Ubicación: almería
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Artículo: "La agresividad por dominancia" |
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Este artículo es un extracto traducido al castellano de la obra especializada: Clinical Behavioral Medicine for Small Animals (Etología Clínica Veterinaria de Pequeños Animales). Su publicación aquí pretende ofrecer una lectura educativa para aquellas personas que tienen un perro que presenta un problema de conducta y que pudiera estar relacionada con la agresividad por dominancia. No es una solución mágica al posible problema de conducta de tu perro. No obstante, es extremadamente importante que se consulte a un veterinario etólogo antes que poner en práctica nada lo expuesto, pues sólo éste es capaz de diagnosticar un problema de este estilo (si realmente existe tal problema) y proponer un protocolo adecuado para su corrección. El lector no debe diagnosticar por su cuenta ni presuponer cual será la solución más adecuada, ya que ésta sólo se puede determinar tras la anamnésis de un especialista en conducta animal: el veterinario etólogo
PROTOCOLO PARA PERROS CON AGRESIVIDAD POR DOMINANCIA
El problema de conducta más común con perros con agresividad es la agresión por dominancia. Cualquier perro que sea agresivo por cualquier motivo puede ser potencialmente peligroso para los humanos o para otros perros, pero los perros con agresividad por dominancia pueden ser particularmente peligrosos porque su problema está arraigado en la lucha con las personas por la autoridad.
Mucho se ha escrito sobre la percepción que tienen los perros sobre las personas como parte de su manada. Ésto simplifica la situación. Es más previsible que los perros y los humanos puedan vivir juntos sin problemas en cualquier situación posible, porque el sistema social de los perros y el de los humanos son muy similares. Los perros viven en grupos familiares extensos, tienen un amplio sentido del cuidado paternal, y usan una amplia comunicación vocal y no vocal. Aun más importante, los perros tienen un sistema social basado en el respeto y la deferencia, no en la violencia física ni en la autoridad.
Mucha gente se imagina a los perros constantemente peleando por el mando y el estatus. De hecho, todos los estudios sobre la conducta de los lobos y perros salvajes ha indicado justo lo contrario: la agresión y la violencia son excepciones. La clave para la domesticación de los perros para su relación de trabajo y servicio con los humanos está basado en esta similaridad social: Ambos sistemas sociales se mantienen por amplios esquemas de respeto y de intercambio de señales, que comunican respetuosidad y otros signos. Esto significa que hay una jerarquía, y que, en ambos sistemas, algunos individuos son de rango más elevado y otros de rango más bajo, pero esta jerarquía es relativa, no absoluta. El estatus puede venir determinado por la edad relativa y la composición sexual del grupo social y por la puesta en escena de ciertas aptitudes. Al tener los perros tanto en común con las personas en lo que respecta a la estructura social, también compartimos muchas señales que pueden ser reconocidas. La mayor parte de la gente puede reconocer los mensajes que transmiten las señales de los perros, pero muchas personas tienen problemas con las señales de los gatos. Los gatos no provienen de animales que compartan nuestro sistema social, y no les hemos seleccionado para que actuen con las mísmas capacidades para las cuales hemos seleccionado a los perros. Reconocemos las señales caninas por la convergencia de nuestros sistemas sociales.
Un mismo tipo de señales se pueden dar en un contexto en el que nosotros, como humanos, reconocemos como una señal que quiere decir una cosa, y el perro la reconoce con un significado diferente. Por ejemplo, mucha gente afirma creer que su perro está dando un "abrazo" cuando pone sus patas sobre los hombros de una persona. Por lo general, esto no es un abrazo, sino más bien un desafío. En la comunicación entre perros, presionar sobre otro usando las patas delanteras es un signo inequívoco de desafio. Los perros no "abrazan" en el mismo contexto que el que nosotros lo hacemos. De hecho, a muchas peronas las apretujan otras bajo la apariencia de un simple abrazo, pero reconocen, con acierto, este acto como una amenaza. Ésta es la importancia del contexto.
El problema de la mímica, complica aun más la interpretación de situaciones que involucran "abrazos" y "sonrisas". La gente puede enseñar a su perro a abrazar con una orden, o enseñarles sin querer a hacerlo premiándole con atenciones, y creen que es un comportamiento afectivo. Otro ejemplo de mímica ocurre cuando los clientes dicen que sus perros les "sonríen" cuando juegan. Primero, los perros no tienen la misma musculatura facial que las personas (eso es por lo que no tienen tantas expresiones faciales) y, técnicamente, no "sonríen" en el mismo sentido que las personas. Todos sabemos lo que quiere decir cuando vemos un perro muy contento, con la boca abierta y la comisura de los labios hacia atrás. Pero no sería correcto atribuir a este gesto toda la interpretación que los humanos usamos cuando hablamos de "sonreír". En algunas culturas humanas, sonreir es una amenaza. Segundo, no se aprecian "sonrisas" en las interaciones entre los perros. De cualquier manera, los perro son grandes imitadores y pueden aprender a ser recompensados con cariño y elogios por expresiones faciales que los humanos consideramos agradables.
La argumentación anterior es muy importante para tratar la agresividad por dominancia en los perros, porque la mayor parte de la gente no reconoce la mayoría de las conductas que están correlacionadas como problemáticas con la agresividad por dominancia. Estos perros están centrados en el manejo de la autoridad. Para ayudarles, es imperativo para los clientes reconocer y abortar incluso las conductas más sutiles asociadas con la agresión por dominancia. A los perros que presentan agresividad por dominancia, rutinariamente, les desagrada ser empujados fuera del sofá o la cama, actuarán de forma agresiva cuando los humanos les miran fíjamente, les molesta que les empujen por los hombros o el lomo, pueden reaccionar con agresividad cuando alguien les toca la cabeza, (incluso cuando sea para ponerles la correa), pueden llegar a ponerse agresivos cuando cuando se les corrige verbalmente o con la correa e intensifican su agresión cuando se les castiga físicamente.
Muchos de estos perros son muy perspicaces y causan que los clientes redirijan sus actividades. Estos perros pueden estar tumbados frente a la puerta o los muebles, de modo que las personas tengan que evitar tales áreas y pueden estar apoyados o con una pata descansando sobre el cliente a la primera oportunidad que tengan. Los clientes amenudo preguntan como pueden distinguir estas conductas de aquellas que son meramente para avasallar o llamar la atención. Los clientes tienen que aprender a analizar si la reacción es apropiada en ese contexto específico. Si el perro se apoya sobre ti, simplemente para llamar la atención, debes ser capaz de desplazar físicamente al perro sin que éste reaccione de forma agresiva. Esta prueba puede ser muy arriesgada para ciertos perros de los que se piensa pueden presentar agresividad por dominancia. Los clientes pueden aprender a observar indicaciones más sutiles. Los perros que se apoyan sobre ti para obtener atención no se ponen tensos, ni abren los ojos y luego se desplazan de modo que de nuevo te están rozando o haciendo presión sobre ti - la mayoría de los perros dominantemente agresivos lo hacen. Los perros que buscan proximidad normalmente obedecen a indicaciones verbales para apartarse o tumbarse y utilizan entonces una actitud solícita (giran la cabeza hacia un lado, te rodean, lloriquea, mueven el rabo, echan las orejas hacia tras y así sucesivamente). Los perros con agresividad por dominancia pueden "contestar", ponerse más rígidos o reaccionar con agresividad. Se recomienda precaución en estos casos.
No todos los miembros de la familia pueden ser víctimas por igual del perro con un problema de agresividad por dominancia. Algunos perros pueden a menudo percibir a los niños pequeños como una amenza porque los niños están a la misma altura que los ojos del perro, y el echo de que les miren fijamente es percibido por el perro como una amenaza. El miembro más condescendiente de la familia puede ser víctima más frecuentemente que aquel que es firme con el perro, porque el perro está más seguro de su posición relativa con respecto a la persona que establece las reglas, pero tiene la confianza suficiente para poder pasar por encima de aquel que no se siente tan seguro. En cambio, algunos perros dominantes saben que pueden desplazar a los que son condescendientes y, por lo tanto, no les desafían. En lugar de ello, desafían a la persona más fuerte. La agresividad por dominancia es una condición altamente variable. Cualquier perro que sea agresivo, por cualquier motivo, puede ser potencialmente peligroso. Todos los años hay casos de muerte causadas por perros. La primera regla para tratar perros agresivos debe ser tomar todas las precauciones para asegurar la seguridad de las personas. Las mismas precauciones mantendrán también a salvo al perro.
Antes de discutir instrucciones específicas referentes a perros con agresividad por dominacia, es necesario tratar una última área donde existe confusión. Mucha gente confunde dominancia con agresión por dominancia. Un perro puede ser dominante sin ser dominantemente agresivo. Los perros dominantes pueden ser avasalladores, pueden responder vocalmente, puede gruñir a la gente, pero nunca son agresivos en los contextos indicados. Son avasalladores. No hay evidencia de que cachorros avasalladores tengan necesariamente que convertirse en dominantes dentro de un grupo de perros en un hogar, y no hay evidencia de que perros avasalladores o prepotentes se conviertan en perros dominantemente agresivos. Por definición, agresividad por dominancia es la manifestación de respuestas inapropiadas, fuera de contexto, en situaciones espefícias relacionadas con la autoridad. La prepotencia o la dominancia es un modelo de personalidad. De hecho, mucha gente prefiere perros dominates o prepotentes, porque trabajan bien en situaciones de obediencia y porque muchas personas piensan que esos perros tienen un "plus de personalidad". A pesar de eso, no tienen que ser agresivos inapropiadamente.
Finalmente, la agresión por dominancia normalmente se desarrolla junto con la madurez social. Esto genenalmente ocurre entre los 18 y los 36 meses de edad del perro, aunque puede ocurrir antes o depués y aun así es normal. Esto explica por qué tu perro puede ser perfectamente normal de cachorro y aproximadamente a los dos años de edad cambiar de repente. Aunque la mayoría de los perros dominantemente agresivos son machos, la condición no está controlada por las hormonas, si bien la presencia de testosterona podría exacerbar la agresión. El hecho de que la agresión por dominacia ocurra en la madurez social es otro indicativo de que los clientes no han "causado" el problema. Algunos cachorros hembras que exhiben auténtica agresividad por dominacia son muy jóvenes (de 8 a 24 semanas); estos cachorros podrían haber estado expuestos a andrógenos en el útero. Si bién representan una excepción a las reglas de madurez social, estos perros todavía responden a la modificación de conducta.
Por último, evidencias recientes indican que muchos perros exhiben agresividad por dominacia porque muestran inseguridad sobre su papel dentro la jerarquía social. La agresividad en tales situaciones podría tener sus raíces en la ansiedad. Es fundamental que los tratamientos contra la agresividad se centren en reducir la ansiedad. Un sistema de reglas justo y aplicable, podrá llevará a cabo todo ésto sin tener que recurrir a la violencia física o tratando de ser condescenciente, y esto tranquilizará al perro.
La clave para tratar todos los perros con problemas de agresividad, especialmente perros dominatemente agresivos, es la de evitar todas las circunstancias que puedan provocar que el perro reacione inapropiadamente. Esto significa, que debes ser un buen observador de tu perro. Si tu perro gruñe siempre que le mires fijamente, no le mires fijamente. Esta instrucción entra en conflicto con otras instrucciones que se encuentran comúnmente en manuales de adiestramiento, pero considera la siguiente lógica. Estás pidiendo al perro que responda a tu desafío (el mirar fíjamente). Un perro ansioso sólo se volverá más ansioso si tu persigues la amenaza. El comportamiento aquí es verdaderamente anormal, el perro no puede echarse atrás ante una amenaza. Si actúas así, te pones a tí mismo en riesgo ante una intensificación en la agresividad de tu perro. No estás cediento ante el perro, estás evitando una circunstancia a través de la cual el perro puede manipularte y en la que la ansiedad sólo puede intensificarse. Según progreses a través de los protocolos y los niveles 1 y 2 de los programas de modificación de conducta, estarás enseñando gradualmente a tu perro que debe guardarte respeto (deferencia) para conseguir cualquier tipo de atención.
Estas reglas también disminuyen la ansiedad en el perro. Más tarde, desensibilizarás al perro en situaciones en las cuales éste responde inadecuadamente. No puedes hacer todo esto simultáneamente. Recuerda, cada vez que el perro tenga una respuesta inapropiada, ocurren tres cosas:
1. El perro aprende de ello y aprende a reconocer de tus miedos y debilidades (los perros leen la comunicación no verbal muy bien, probablemente mejor que tú)
2. Refuerzas la conducta inapropiada simplemente permitiendo que continúe ocurriendo.
3. El perro reincide porque un acontecimiento violento le disgusta y le produce más ansiedad. Muchos perros actúan como si encontraran traumática su propia demostración de agresividad. Ellos se dan cuenta de que pasa algo que les causa desdicha, pero no pueden escapar de ello. Recuerda que los perros no desobedecen simplemente por desobedecerte, sino que se comportan así porque su conducta es anómala y necesitan ayuda.
La estrategia más segura para tratar con cualquier perro agresivo, particularmente para los dominantemente agresivos, es prestar atención solamente cuando el perro muestra deferencia hacia ti (Ver: "La Enseñanza del Respeto (Protocolo de Deferencia): Programa Básico"). Esta simple regla se puede generalizar para cualquier situación en la que se pueda encontrar el perro y le ayudará a reforzar no sólo aquellos tipos de conducta que van a ayudar al perro, sino también aquellos que tu desees.
Lista de Control
1. No intentes agarrar al perro con la mano o por el collar o tirarle de las patas. Primero, haz que el perro se siente y permanezca quieto. Entonces puedes llevarle con la correa o, preferentemente con un Gentle Leader/Promise System Canine Head Collar (*ref. en español: gentle-leader, *ref oficial en inglés: gentleleader.co.uk) (Nota del traductor: En España conocido como Halty). Todos los collares tipo Halty, te permiten controlar la dirección del cuerpo del perro y tener un control más seguro sobre él. El Gentle Leader/Promise System Canine Head Collar (o Halty), te permite cerrar el hocico del perro si se pone agresivo. Esto te mantiene a salvo e impide que el perro intensifique la agresión, en el mejor momento en el que el perro puede aprender. Si no puedes tender la mano hacia tu perro sin obtener una demostración de agresividad, utiliza una correa tipo lazo para pasear al perro.
2. No molestes al perro cuando está descansando, durmiendo o tumbado frente a la puerta, en el sofá o la cama. No pases por encima del perro. Siempre pídele que se venga hacia tí luego que se siente y permanezca quieto. Asegurate de no arrastrar o empujar al perro al perro fuera del sofá o de la cama si tiene sus patas encima tuyo o está apoyado sobre tí. Siempre advierte a tu perro de tus intenciones y después pídele que venga y se siente y permanezca quieto para obtener cualquier tipo de atención.
3. Si el perro te araña o salta sobre tí u otras personas, no empujes o tires del perro hacia abajo. En lugar de eso, date la vuelta, dobla los brazos e ignórale totalmente.
4. Si es necesario, pasea al perro sólo con un collar tipo Halty. Advierte a los vecinos que eso no es un bozal, sino que estás trabajando una modificación de conducta con el perro. Diles que si entienden lo que les pides, ayudarán al perro.
5. No jueges agresivamente con el perro (propinándole cachetes o haciendo "lucha libre"). Juega sólo con juguetes. Puedes saludar al perro dándole un juguete de trapo y jugar a "agarrar y tirar" con el juguete sólo si comienzas el juego con el perro sentado, pides al perro que coja el juguete, el perro coje el juguete sólo a tu orden, el perro suelta el juguete cuando se le dice que lo haga y .... siempre ganas el juego. Si no puedes llevar a cabo todas estas facetas del juego con exactitud, no jueges con el perro a "agarrar y tirar" del juguete, ya que estarás provocando que la situación se tuerza.
6. No permitas que el perro duerma en tu cama. Puede que incluso no debas permitir que el perro duerma en tu habitación. Ésto minimiza la posibilidad de que ocurra involuntariamente un trato inadecuado cuando estás dormido o seas menos capaz de anticiparte a un problema de conducta. La clave está en preparar al perro para tener éxito los objetivos, no para fallar.
7. La hora de darle la comida puede ser una situación reactiva. Muchos perros con agresividad relacionada con la comida, también presentan agresividad por dominacia. Si es necesario, ponle la comida al perro en una habitación separada, con la puerta cerrada para prevenir cualquier incidente violento. Si tienes niños pequeños deberías poder cerrar la puerta con llave. Si le das al perro restos de comida, debes echarle todos esos restos en su plato. No se debe permitir al perro pedir en la mesa y debe estar sentado y quieto en todo momento cuando se le va a poner su plato de comida. No le des de comer al perro desde la mesa si normalmente se pone agresivo cuando se trata de comida, porque esto crea una situación potencialmente explosiva y muy dificil de controlar.
8. No castigues físicamente al perro. Sin excepciones. Siempre vas a perder, porque causarás que el perro se ponga cada vez más ansioso o agresivo. Si el perro gruñe o se abalanza, dile No y rompre la situación. Puedes hacer esto pidiendole que entre en otra habitación y se siente, o también dejando ahí al perro y marchándote. Si el perro lleva un collar tipo Halty, tira del collar para que se cierre y díle No. Inmediatamente, dirige al perro con rapidez lejos de la situación que incita la conducta. Si es necesario sacar al perro de la habitación o de una situación determinada, espera a que el perro esté calmado. Después, practica unos pocos ejercicios de sentado (sit) y de permanecer quieto, de modo que se de cuenta de que debe actuar apropiadamente para obtener "buenas" atenciones. Recuerda, intenta evitar cualquier situación de agresividad.
9. Advierte a tus amigos y vecinos de que cualquier perro agresivo puede ser potencialmente peligroso y de que deben acatar tus instrucciones para minimizar el peligro para el perro y para ellos mismos. Si es necesario, cuando haya visitas mantén al perro en otra habitación y preséntale a los invitados sólo cuando tenga puesto el collar tipo Halty, y solamente cuando todo esté relajado. Si no haces ésto, puede que el perro no se intregre.
10. Si el perro continúa ladrando o gruñendo o te ignore en cualquier circunstancia y, si volviendo a hacer un ejercicio o tarea que que el perro conoce ya bien, ésto aun no funciona, márchate y déjale sólo o aíslale en otra habitación. El destierro es la más potente forma de corrección que puedes utilizar, pues elimina la habilidad del perro para controlar cualquier parte de la situación. Estos perro están habitualmente ansiosos y dependen de la constante interacción y manipulación para calmarse a ellos mismos. Eliminado esa opción y reemplazándola con un sistema coherente de reglas que ayude al animal a relajarse, puede ser el primer paso para poder enseñarle una conducta más apropiada.
11. Una vez que el perro esté controlado con los dos niveles de los protocolos de modificación de conducta y las técnicas tratadas previamente, es importante continuar reforzando el comportamiento adecuado del perro durante el resto de su vida. Los lapsos, invariablemente, resultan en una regresión en el comportamiento. Ésto ocurre porque el perro necesita reafirmación en la conducta. La agresividad no se cura, pero se puede controlar. Los perros con agresividad por dominancia no son individuos normales, pero pueden aprender a comportarse con normalidad.
La medicación contra la ansiedad puede ayudar a algunos perros que, de otro modo, no tendrían éxito con este programa. Recuerda, si se decide que la medicación puede beneficiar al perro, tienes que usarla como complemento a la modificación de conducta, no en lugar de ello.
GRACIAS A PROA, DE DONDE HE SACADO EL ARTÍCULO Y ESPECIALMENTE A CARLOS, POR TRADUCIRNOSLO
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